Anoche RATM dio una presentación impecable con sus clásicos antisistema, homenaje a los mineros con versos de Víctor Jara y tributo al escritor Roberto Bolaño. 20 mil personas llegaron al Estadio Bicentenario La Florida para escuchar el debut en Chile de la banda de Zack de La Rocha.

La gente estaba prendida. Alterada. Como si cada minuto que los separaba de los Rage sirviera para acumular en una hoguera las tensiones de la vida moderna: el poder dándote patadas en el culo, los sueños rotos, trabajar por una miseria mientras los ricos siguen enriqueciéndose. Y todo eso mientras la policía mueve la cola como el perro guardián del sistema y tipos como George W. Bush lanzan bombas en el planeta.

Por eso desde las 21:30 en adelante la multitud sacudió rejas que levantó sobre sus hombros como recuperación de algo salvaje. En esa misma vena se lanzó de cancha general a la zona vip sobrepasando una seguridad demasiado débil para enfrentar a los fans de RATM.

Faltaban cinco minutos para las 10 de la noche y el Estadio Bicentenario de La Florida apagó sus luces mientras un sonido de sirenas preparaba el bombardeo.

A las 21:58 “Testify” dio inicio a un show postergado desde 1997, cuando la banda liderada por Zack de la Rocha y Tom Morello canceló una visita por lesión de uno de los suyos.

Siguieron “Bombtrack”, “People of The Sun”, y mientras la masa gritaba “liberar al Mapuche…” y en el escenario la solitaria estrella roja encandecía, llegó “Know Your Enemy” soltando amarras en un público que saltaba y gritaba como loco con la mezcla de metal y rap de los gringos que maldecían en sus canciones al poder.

El cuarteto suena firme como un chuzo en la tierra. Hubo quien reclamó por el bajo volumen y por lo corto del show (apenas una hora 20 minutos) pero la puesta en escena, la fuerza, la electricidad y la rabia de Rage valen las lucas y la espera de años.

Demoran 25 segundos entre tema y tema y el silencio pesado es roto por una chica que grita: “¡Lucho estoy aquí…!”. Otras metaleras saltan cantando “Soy de Antofa…Soy de Antofa…”.

El guitarrista Tom Morello juega con la electricidad como un mago. A veces la hace sonar como una motosierra y otras como la maquina de un dentista ciego. Pero siempre honra la tradición eléctrica del instrumento.

Antes de parar a las 22:58 dispararon, entre otras, “Bulls On Parade”, “Bullet In The Head” y “Guerrilla Radio”.

Tras el receso resistido por los fans con los clásicos “no nos vamos nicagando”, retornaron con una marcha en ruso. Aunque se dijo que era la internacional, un colega planteó que era una canción en español e hizo aún más confusa la euforia de la noche. Tras la marcha épica, Zack homenajeó a los mineros de “San Juan” (Sic) recitando a Víctor Jara: “Nada para mí/ a la mina voy/ Todo para el patrón, a la muerte fue, minero soy”.

El vocalista leyó en su más que correcto español “Minero soy”, mientras la banda lo acompaña con bajo y batería. “Gracias Víctor Jara”, dijo de La Rocha y luego agradeció a otro “verdadero hermano chileno”. Mientras las cámaras lo enfocaban y lo proyectaban en las pantallas gigantes de los lados del escenario, Zack elogió a su “increíble hermano” Roberto Bolaño.

Con las dos manos tomando el micrófono y con la estrella roja que los caracteriza enmarcando su silueta gritó: “Esta canción se llama libertad” y la banda soltó “Freedom”. Todos saltan y gritan. Los del medio sudan. Algunos lloran.

No sabemos bien si de rabia expiada o de agradecimiento.

Todo termina rápido y al hueso con “Killing in the name” y La Florida corea la “guatona tetona”. A las 23: 20 todo se acaba como un orgasmo inolvidable.

Y la rabia por un rato, parece lejos.

SECCIÓN: Cultura y Entretención
AUTOR: Manuel Luna
FUENTE: Manuel Luna