Le quedan los descuentos a Pinochet en su trono y un avión aterriza en Pudahuel. El Inti-Illimani (“vuelvo hermoso / vuelvo tierno / vuelvo con mi espera dura”) y el escenario está calentito. Mientras se acerca un bus con banderas, Pedro Foncea (43 años) canta “Algo está pasando”, en un acto político donde la militancia de izquierda incurre en el raro ejercicio del hip hopeo. Y veinte años después, Pedro Foncea se ríe nomás, mientras en la tele de su living pasa el VHS con el concierto histórico. Se ríe cuando le dicen que su voz de esos años es calcadita a la de Juan Ayala, el vocalista de Juana Fe. Su hermano, Felo Foncea, se hace cargo: “Hay mucho de De Kiruza en Juana Fe, pero no tengo idea si eso es voluntario en ellos”.

Las risas vienen también porque después de dos años de cabeza en el estudio -y 11 años tras la publicación de su último trabajo, “Bakán” (1997, Warner Music)-, su nuevo disco, “Música pa’l mundo”, está terminado y listo para publicarse en marzo de 2009. Y nada de hipnotizarse con esos momentos históricos: De Kiruza, modelo actual, está mucho más preocupado por el futuro. “Esta etapa la defino así”, dice Pedro Foncea, con la tele ya pausada y la imagen congelada en una manifestación política: “Este disco se refiere mucho a qué hubiera pasado si hubiésemos hecho música sin dictadura. Porque hoy tenemos esta oportunidad increíble para construir una realidad distinta”.

En los Estudios Foncea, los dueños de casa aprietan “play” y quitan el velo. Suena la introducción del álbum. “Es como un resumen de lo que pasó en todos estos años”, describe Felo Foncea, y sobre la primera pista del disco comienzan a apelotonarse la percusión africana, bajos de ultratumba, progresiones electrónicas, y el homenaje a Fulano, Congreso y Los Jaivas, hasta retomar unos versos de Neruda.

¿Neruda?, ¿No era De Kiruza el grupo que cantaba sobre los bakanes que rajan lagartos, los brocas más añiñaos, o la bolsita de neoprén? Sí son. “Esos fueron discos picados”, describen los Foncea. Según el nuevo De Kiruza, la forma de pegarle hoy una patada en el hocico al sistema, es con música feliz. Cantos de amor. La buena onda.

LOS OCHENTA

“Liviano como el viento” suena ahora. Es el single escogido y rota en el myspace de la banda. Es una canción tribu, con músicos que entran y salen entre vientos, talk vox, y sintetizadores. Y comparte su optimismo con todos los cortes del nuevo trabajo, como sucede en la canción “Tú me sientes”: un tema de aires épicos, con citas a Stevie Wonder omnipresente en el disco y un cierre a cargo del vozarrón de Pancho Sazo de Congreso.

Según Felo, esa canción “representa mucho lo que es De Kiruza, con todas esas mezclas, el fetiche ochentero y finales eternos”. Y eso no sólo es una característica de la composición: “En un momento, pensé que nunca íbamos a terminar este disco”, dice el hermano menor. Pedro tampoco estaba muy seguro hace dos años. Pero ahí recibió un llamado milagroso: era Ed Motta, el músico y productor brasileño. Y le dice: “Michael Sembello está preguntando por ti”. (Michael Sembello: guitarrista y productor estadounidense. Hizo la música para la película “Cocoon”, entre otras. Tocó guitarra en sesiones con Michael Jackson, George Benson, Diana Ross y lo más importante para esta historia, con Stevie Wonder).

Un dato importante: de los cinco VHS que descansan sobre la TV de Pedro Foncea, al menos dos son conciertos de Stevie Wonder. Incluso, uno de ellos comparte cinta con “Entrevistas De Kiruza 1995”, y una advertencia: “No borrar”. Los Foncea le deben mucho al ciego de Michigan. Así que Michael Sembello no era cualquier nombre. Ya en 2001, Sembello había levantado el teléfono en Los Angeles, California, para telefonar a Foncea. “Un chileno de esos que nunca faltan le pasó ‘Bakán’ y quedó loco. ‘Yo creía que en Chile sólo hacían rancheras’, me dijo”.

Pero esta vez año 2006, Ed Motta al teléfono , era más importante. A Pedro Foncea lo estaban invitando a tocar en Río de Janeiro, bajo los Arcos de Lapa, ante cinco mil personas. Partió, y volvió con la convicción de que “Música pa’l mundo” debía terminarse cuanto antes. Y así es posible que hoy, en Ñuñoa, desde la consola de sonido del estudio, ahora suene “Dame un beso morena”: “una cumbia galáctica”, según la descripción de Felo Foncea. “Usher-sound” según Pedro, “de sonido cachondo, dirigido al bajo vientre”. Y del erotismo, a un registro más romántico: suena “Chévere”, un tributo de Pedro Foncea a su esposa y a su primer hijo, que está por nacer. “Podríamos ponernos a enumerar todo lo negativo del mundo”, justifica el percusionista, mientras sigue el ritmo con sus dedos en la espalda de su hermano, “pero hay que potenciar lo interesante y todo lo que tenemos por hacer. La canción ‘Temporal’ es de 1988, pero recién la publicamos en ‘Bakán’ (1997). En los ’80, hasta nosotros nos autocensurábamos. Todo lo romántico sonaba a facho”.

Millón de amigos

Durante los dos años en que los hermanos Foncea grabaron “Música pa’l mundo”, una gruesa cantidad de músicos llegaron al estudio. Algunos de ellos: el saxofonista Andrés Pérez, los integrantes de Congreso Pancho Sazo, Sergio “Tilo” González y Sebastián Almarza, los bajistas Nelson Arriagada y Roberto Trujillo (Funk Attack, Aluzinati), las percusiones de Silver Fernández da Silva (Joe Vasconcellos) y Gonzalo Prieto, las voces de Matina Lecaros y “Lele” Rasalps (cantante de Los Van Van).

Las invitaciones alcanzaron también para un cuarteto de cuerdas de la Orquesta Sinfónica, requerido para la versión de “Cuando voy al trabajo”, original de Víctor Jara, que ya suena en los parlantes y que Pedro Foncea describe como “algo muy distinto a todo lo previo que hizo De Kiruza”. Siguen las cuerdas, pero ahora con otra canción, “Amo puro”, donde retoman un ritmo sincopado, cortesía de Luis “Tata” Bigorra, ex Los Tetas, hoy Funk Attack.

El baterista “Cote” Foncea, hoy militante de Lucybell, completa el álbum familiar y aportó al disco también en producción. Y entre todos, Juan Antonio Labra, quien llegó a los cuarteles de grabación, escuchó el tema que estaban reservando para su voz “El camino para Santiago” y sólo agregó una percusión vocal medio susurrante. “Dijo que el tema ya estaba listo… así es él. Profesional”, dice Pedro. La música lo confirma: en “El camino para Santiago” es cuando se escucha al De Kiruza de 1988, con un “proto hip hop” chileno y una atmósfera urbana deudora de Marvin Gaye. Pero el calendario dice 2009.

“Lo que no quiero es cometer los errores del pasado”, avisa Pedro. El más viejo de los Foncea fundó De Kiruza tras pasar por un taller literario junto a Mario Rojas en 1987. Pedro dejó el fútbol fue cadete en Colo Colo, compartió cancha con Jaime Pizarro, Jaime Vera y “con Juan Gutiérrez, con quien éramos hermanos”, recuerda , inaugurando de esa manera la tradición afrocaribeña en Chile y el rap con vocación popular. Los errores a los que se refiere Foncea son esos saltos de continuidad. Entre los tres discos del grupo “De Kiruza (1988), “Presentes” (1991) y “Bakán” (1997) pasaron muchos años y varias formaciones. “Como la más rockera, con el ‘Pera’ Cuadra de Dorso”, recuerda Felo. Y también conocieron el trabajo con las multinacionales, fichando con Warner el ’97. “Ahora estamos más interesados en la independencia”, dice Felo.

Ese relato, además de un documental sobre la grabación de “Música pa’l mundo”, será contada por Felo Foncea en un documental. La idea, adelantan, es publicar un material de audio compilatorio de De Kiruza, que venga acompañado por toda esa historia en imágenes. “Y rápido, porque ya hay gente de Valparaíso que contactó a Mario Rojas porque también están filmando un documental”, comenta el realizador. La película y el compilado se sucederán tras la publicación de “Música pa’l mundo”.

En la mesa de sonido dan “play” a la segunda parte de la introducción, la “Outro” y cierre del disco. Los Foncea superponen una batería a lo Gabriel Parra con la “Oda a la alegría” de Neruda. “La alegría tiene que ver con la esperanza. Sinceramente, se ha sufrido mucho acá. Piensa en los mapuches o en el pueblo Rapa Nui. Pero en este país hay de sobra para todos. Y el que te diga que no, está mintiendo”, dice Pedro. Y de nuevo corre video, de vuelta a los viejos VHS. Ahora la cinta viaja hacia la peña “Chile ríe y canta”, en calle San Isidro. Está Mario Rojas en guitarra, y los tres Foncea sobre el escenario. Felo tiene unos ocho años de edad, pero igual coopera en la percusión. Atrás suyo, vacilando, el Tío Roberto Parra da su bendición. LCD

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