Ciudad del Vaticano.-El mundo católico vivió ayer una jornada de expectación luego que las fuentes vaticanas anunciaran que la salud del Papa Juan Pablo II se había agravado considerablemente. Según el vocero de la Santa Sede, el Pontífice sufrió de una fiebre alta debido a una infección urinaria, justo el día después de que se le había insertado una sonda nasogástrica a través de la cual se alimentaba.

“El Santo Padre hoy fue afectado de un mal con fiebre alta provocado por una infección del tracto urinario”, explicó durante la tarde Navarro Valls. “Se ha iniciado una terapia apropiada con antibióticos… La situación médica está controlada estrictamente por el equipo médico vaticano que lo atiende”, añadió.

Desde ese momento la noticia recorrió el mundo y los católicos del planeta comenzaron a orar por su pastor.

Con cada hora las noticias del Vaticano eran más preocupantes. Según las cadenas de noticias, el Papa había recibido la extremaunción, que es administrada no sólo a los moribundos sino también a los enfermos graves.

En tanto, el jefe de emergencias del hospital Gemelli dijo que “por el momento” no estaba prevista la hospitalización del Pontífice, lo que desató todo tipo de especulaciones. Por una parte, algunos creían que pese a la seriedad del cuado no revestía peligro de muerte y por eso no se lo trasladaba a un centro asistencial. En sentido completamente contrario, algunos creían que la permanencia del Papa en sus habitaciones del Vaticano revelaba la gravedad de su estado y anticipaban que ya habría preparativos para un eventual funeral.

El empeoramiento de la salud del Papa se inició con una infección urinaria que le provocó una fuerte temperatura. Luego los médicos registraron una alarmante baja de presión y versiones no confirmadas hablaron de una falla renal.

Una infección urinaria puede provocar fiebre y caída de la presión tal como se informó acerca del Papa, dijo el doctor Marc Siegel, internista del Centro Médico de la Universidad de Nueva York.

En el caso del Pontífice, el riesgo es acentuado debido a su edad, lo cual significa que su próstata podría estar inflamada, así como la debilidad que es secuela de la enfermedad que obligó a su reciente hospitalización.

ALERTA

Las luces del apartamento pontificio sobre la Plaza de San Pedro estuvieron encendidas hasta las 11:00 de la noche en Roma, bien pasada la hora en que suele retirarse a dormir el Pontífice.

Vehículos policiales y de otros tipos entraban y salían de las puertas vaticanas a medida que avanzaba la tarde, y una pequeña muchedumbre de italianos que seguían las noticias por televisión comenzaron a reunirse en la plaza.

Horas antes, el Vaticano descartó toda sugerencia de que el Papa vacilase en su decisión de continuar al frente de la Iglesia mientras lucha por recuperar su salud, y un alto cardenal dijo que se tomarán las mejores medidas posibles por mantenerlo vivo.

“Todo el mundo hará todo lo posible por mantenerlo con vida, por alimentarlo como se pueda”, dijo el cardenal Renato Martino, un prelado italiano que encabeza el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz.