El poeta chileno Gonzalo Rojas, ganador del Premio Cervantes 2003, asegura que recibir el máximo galardón literario de habla española lo conmovió y estremeció porque le "exige".

"Me exige rigor, persistencia, libertad, como siempre, imaginación y amor como siempre", puntualizó el autor, de 86 años, en una entrevista que publica en su edición de enero la revista cultural chilena "Rocinante".

"Todo eso me lo exige de golpe ese premio Cervantes y no me detengo ni en los morlacos (dinero) que se reciben ni en las trampas siempre divertidas de las llamados certámenes o premios estos", añadió el autor de "La Miseria del hombre", "Contra la Muerte" y "Del relámpago Oscuro", entre otras obras.

"En todo orden me conmovió, me estremeció porque Cervantes es Cervantes. Un animal tan circular y mutilado y tan entero. No porque haya sido manco, sino porque es tan enteramente hombre y con una conciencia del límite como no la habrá habido", subrayó.

Nacido en la localidad sureña de Lebu, Rojas desmiente haber sentido alguna pizca de ironía cuando comentó que quien merecía el Cervantes era su compatriota Nicanor Parra.

"Nicanor lo merece porque tiene ángel, tiene imaginación, tiene luz propia", aseguró, pese a confesar que por una cuestión de "plazos" no se considera "parriano", pero sí "rokheano" (por Pablo de Rokha), "nerudiano" (por Pablo Neruda), "mistraliano" (por Gabriela Mistral) y "huidobriano" (por Vicente Huidobro).

Declarado "anarca" (anarquista) "es la parte que me gustó del surrealismo"-, Rojas justifica haber escrito un poema de homenaje a Miguel Enríquez, líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), muerto en combate contra la dictadura de Agusto Pinochet.

"(Enríquez) asumió su pensamiento con una conducta fina, honda, más allá del desafío y hasta del disparate para muchos (…). Quería la modificación grande, como lo hizo (Che) Guevara", explicó.

A juicio del poeta, con vistas al Siglo XXI "el viento sopla bien. Pienso que va a haber mudanzas todavía más constructivas, más creadoras que los proyectos que existieron".

"No creo que un movimiento que fue tan objetado como el MIR se vaya a ver nada más que como una tontería, una locurita liviana. Esa germinación ya anda andando. Es la rebeldía", agregó Rojas, que admitió estar "con la esperanza".

"No tengo remedio y me encanta una frase de Quevedo: Nada me desengaña, el mundo me ha hechizado", afirmó.

A su juicio, en el Siglo XXI "va a seguir el hombre soñador, el hombre utópico, pues "nos habrán cancelado el socialismo de Estado, el socialismo que tuvo poder, pero el socialismo utópico no lo cancela nadie".

Rojas abomina del Chile actual, que a su juicio es un país de esquemas.

"Si el horror es la esquematicidad, Chile es un país menesteroso, esquemático hasta la muerte, sucio de miedo, envilecido por el miedo. Envilecido por la norma…esa falta de temeridad. La poseía es una apuesta temeraria, pero en este país está bloqueada por la necedad", añadió el escritor.

En ese contexto, Rojas considera que hoy quienes están más cerca de los poetas son los físicos y particularmente Stephen Hawking, porque "están en el mismo atisbo que prevaleció en la poesía, en el ejercicio de la aproximación y nada más".

"Nada de exactitudes, de dónde y a qué hora! Ya la palabra globalización es asquerosa justamente por el proyecto de exactitud que hubiera en ese juego. Nada de exactitudes, lo que hay en el ejercicio poético es una aproximación", recalcó.

Gonzalo Rojas admitió que aún no ha pensado en el discurso que pronunciará cuando deba recibir el Premio Cervantes, dentro de algunos meses, aunque adelantó que seguramente se va a basar "en esa amarra entre vida y poesía que siempre presidió todo lo mío".

Agregó que va a hablar "de lo que significa la escritura" en momentos en que la lengua española "es una crecida de aguas tan soberbia".

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