A las 11 en punto de este jueves 11 de septiembre, el Presidente de la República Ricardo Lagos inició las ceremonias oficiales de conmemoración de los 30 años del golpe militar, con la reapertura de la puerta de Morandé 80, por donde históricamente ingresaron a La Moneda los presidentes de la República.

La puerta, la misma por donde hace 30 años salió el cuerpo sin vida del Presidente Salvador Allende, fue clausurada por el régimen militar durante las obras de reconstrucción que se realizaron para reparar los numerosos daños que causó el bombardeo del palacio presidencial.

Una bandera chilena cubría la puerta y dos carabineras le hacían guardia, como signo de los nuevos tiempos. El símbolo tricolor se alzó ante la llegada del Presidente Lagos, quien solitario caminó hasta allí desde la puerta que colinda con la plaza de la Constitución.

En medio de aplausos ingresó a palacio y dio por recuperado un ícono de las tradiciones democráticas chilenas, al escribir en el libro de visitas dispuesto a un costado del acceso que "reabrimos esta puerta para que vuelvan a entrar las brisas de libertad que han hecho grande a nuestra patria”.

Se dirigió entonces al patio de Los Naranjos donde saludo a los cerca de mil invitados a participar en las ceremonias oficiales.

El acto se inició con la interpretación de la Cantata de los Derechos Humanos. La obra, basada en un texto del sacerdote Esteban Gumucio y con música compuesta por Alejandro Guarello, fue interpretada por el grupo folclorico Contraluz y él relato estuvo a cargo del actor Roberto Secall. 

Esta composición fue interpretada por primera vez en noviembre de 1978, al inaugurar el Simposio Internacional sobre Derechos Humanos organizado por la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago en la Catedral Metropolitana. En esa época, el Arzobispo de Santiago era el Cardenal Raúl Silva Henríquez.

Al término de la interpretación, el locutor invitó a la Oración ecuménica por Chile y recordó a Silva Henríquez, quien "nos enseñó a preocuparnos del alma de Chile, como él decía, y a buscar los caminos para rescatar lo esencial".

Oración ecuménica

Llegó entonces la hora de la oración ecuménica, una tradición que tuvo su origen en la voluntad del Presidente Allende de convocar a todos los credos a orar el 18 de septiembre para las fiestas patrias.

Así el capellán católico de La Moneda Percival Cowley y el pastor evangélico Neftalí Aravena iniciaron la oración en que se pidió por el reconocimiento de los errores de pasado, el perdón y la reconciliación.

El primero en hablar fue Aravena, quien señaló que “reconocemos que nos hemos desviados de tus mandamientos de amarnos los unos a los otros y han surgido odios y rencores en nuestro pueblo”. “Pero -agregó- sabemos que en los momentos de oscuridad surge la fuerza transformadora de tu espíritu, que hace renacer el amor, el cual no busca eliminar al enemigo sino llevarlo a la verdad”.

“Sabemos -dijo luego- que no puede haber reconciliación sin reconocimiento y arrepentimiento de nuestro errores. Queremos confesar en este acto público que nos hemos equivocado como país”.

Finalmente, pidió ayuda a Dios para que “nunca más volvamos a cometer el mismo pecado para que la justicia no se deje enceguecer por la venganza, para que la justicia humana pueda reflejar la justicia divina”.

Cowley comenzó asumiendo “nuestros dolores, nuestro errores de ayer y de hoy” y pidió por todos los caídos, en especial por “el Presidente Constitucional Salvador Allende”, y “por todos los civiles y uniformados que sufrieron la muerte y por todas las familias que siguen atravesados por desapariciones, exilios y cesantías”..

“Ayúdanos -oró entonces- a encontrar la verdad” y “danos la fortaleza y la generosidad para asumir hoy las responsabilidades personales de ayer y de siempre; ayúdanos a pedir perdón por los que hayamos ofendido, para que en este mes de la patria ahondemos nuestro compromiso por la reconciliación nacional

Un minuto de silencio en que el himno nacional marcó el homenaje a todos los que perdieron la vida, sucedió a estas palabras que dieron paso al discurso del Presidente Lagos.

Las palabras del Presidente Lagos

Evocando el “sacrificio supremo del Presidente de la República” y los 30 años que han pasado desde la tragedia de Chile, el Presidente Ricardo Lagos realizó un emotivo discurso en que recordó a las víctimas que cayeron durante la dictadura y también instó a avanzar hacia una patria unida en donde “se abran las grandes alamedas”.

“Hemos avanzado, pero debemos seguir avanzando más en nuestra reconstrucción democrática y en el afianzamiento de las libertades públicas. Hemos avanzado, pero debemos seguir avanzando más en lograr un país más justo, sin pobreza extrema, con mayor igualdad social. Hemos avanzado mucho, pero debemos seguir avanzando más en una convivencia basada en el respeto, el pluralismo, la tolerancia, y la unidad del alma nacional,. Así y sólo así ese sacrificio de hace 30 años cobrará todo su sentido, sólo así las anchas alamedas finalmente se abrirán para todos los hijos de nuestra tierra. Chile con su memoria completa y no fragmentada será cada vez más un país más humano, más unido, más confiado, será un Chile mejor”, sentenció Lagos.

Durante no más de diez minutos Lagos afirmó que la apertura de la puerta de Morandé 80 “simboliza nuestro sello republicano”.

Añadió que el paso del tiempo ha dejado en evidencia que “es posible superar la violencia y el miedo, aceptar la diversidad y encausar pacíficamente los desacuerdos”.

“30 años han pasado desde la tragedia Chile y el mundo ha cambiado. La mitad de los chilenos que hoy están vivos no habían nacido en ese entonces”, reafirmó Lagos que insistió en la mirada hacia el futuro.

“Es necesario construir un Chile donde no vuelva ocurrir jamás lo que hace treinta años ocurrió, donde jamás los chilenos se vean entre sí como enemigos”, dijo.

“Este no es un momento para el análisis, sino para el recogimiento” afirmó el Mandatario quien rememoró “el sacrificio supremo de un Presidente de la República en el cumplimiento de su deber, un acto de total renunciamiento personal, tal cual lo hicieron otros jefes de Estado en nuestra historia patria, hoy impera el recogimiento ante quienes cayeron ese día y los que siguieron a nombre de una guerra inexistente”

“Este es un día de dolor que entró en el alma de Chile”, dijo un emotivo Lagos, quien recordó que este es “un día de memoria compartida, pero no necesariamente común porque es natural que existan visiones diferentes”.

Lagos aprovechó también de enviar un mensaje a las víctimas de los atentados contra Estados Unidos y a la fatídica muerte de la canciller sueca, Anna Lindh.

Morandé 80: puerta a la historia

-La puerta de Morandé 80