Cuando se trata de empresas relacionadas a la UDI, el nombre que más circula públicamente es el del diputado Darío Paya. A él se lo identifica con la propiedad de Benchmark, encargada de las encuestas del partido; también con la filial chilena del Leadership Institute, centro de formación para los futuros líderes de opinión del gremialismo.

En su declaración anual ante la Cámara, el mismo Paya informa intereses en la sede chilena de este instituto norteamericano; y no se hace ningún problema en reconocer que él es el hombre detrás de los sondeos de opinión de su partido.

Pero Paya no es dueño de ni una sola acción de estas sociedades.

¿Cómo, así?

Paya tiene una explicación: “Ni la sede chilena Leadership Institute ni Benchmark existen”.

Del Leadership Institute, cuenta que conversaron con él para que trabajara en el proyecto y, junto a su jefe de gabinete en el distrito, Oscar Díaz, le dieron algo de forma a la idea. Hasta compraron una oficina en el corazón de Providencia para instalarlo, que ahora la tienen en arriendo, no recuerda a quién.

Sobre Benchmark, tiene una historia similar:

– Esto partió en 1997, con la campaña de Bombal en Las Condes. Desde entonces, nosotros nos encargamos de las encuestas de la UDI. Cuando las dábamos a conocer a la prensa, siempre nos preguntaban ¿quién está detrás de esto? Nosotros respondíamos que nosotros: Darío Paya y Gonzalo Müller. En 1999, para la campaña de Lavín, vimos que era necesario darle cierta formalidad a la empresa, entonces decidimos inscribir la marca, pero nada más.

-¿O sea, que Benchmark es el departamento de encuestas de la UDI?

– No tan así, pero claro…

Que Benchmark sea un nombre de fantasía de la UDI quizá sirva para entender por qué anticipó la derrota de Allamand a manos de Bombal en Las Condes; también para explicar por qué le daba a Lavín tres puntos de ventaja sobre Lagos en la primera vuelta de las presidenciales de 1999. Del entusiasmo de los muchachos de la UDI, hay muchas otras pruebas.

A partir de esta misma explicación, también se podría entender que la UDI haya querido generar opinión pública escudándose en la pantalla de una empresa de opinión para arrojar lapidarias encuestas sobre el Plan Auge o los cambios en la PAA. De hecho, la estrategia ha resultado efectiva, y estos sondeos han encontrado eco en la prensa nacional.

Pero, si Benchmark es el departamento de encuestas del partido de Longueira ¿a quién le han estado pagando otras empresas que han contratado sus servicios? ¿a la UDI?

EXIJO UNA EXPLICACION

De acuerdo a información pública a la mano, en la cartera de clientes de Benchmark figuran algunas instituciones que no son la UDI, pero se acercan. Como la Municipalidad de Recoleta.

Su alcalde, Gonzalo Cornejo, es uno de los nombres que se han barajado para suceder a Joaquín Lavín en la comuna de Santiago, es parte de su círculo de hierro y fiel exponente del estilo UDI. Tanto, que cualquier vecino puede escucharlo contestar el teléfono cuando llama a la Municipalidad de Recoleta. Es la magia de la tecnología: atendido por su propio alcalde.

Bueno, la Municipalidad de Recoleta le encargó a Benchmark, en mayo del 2001, una encuesta sobre desempleo que arrojó serias diferencias con las mediciones oficiales.

Pero Cornejo no lo recuerda. Es más, su encargada de prensa, Inés de la Cerda, fue categórica en señalar a La Nación Domingo que esta municipalidad “no ha contratado ningún servicio a Benchmark”.

Paya tampoco lo tiene en la memoria.

– ¿Recoleta? No, no recuerdo que le hayamos hecho una encuesta a esa municipalidad. A Las Condes tal vez, parece que a Las Condes le hicimos una sobre desempleo-, responde Paya. Pero esa es otra encuesta que le hizo a Francisco de la Maza y que arrojó que 405 de los cesantes de esa comuna eran profesionales.

De los resultados del sondeo en Recoleta hay registro no sólo en la prensa, también en la página web de la UDI. Allí aparece Cornejo, con los datos en la mano, desenfundando en contra del INE. Entonces, a Paya se le activa la memoria.

-¿Y cómo cobraron?

– No sé, tendrías que preguntarle a Gonzalo, parece que él a veces hace encuestas y usa el nombre de Benchmark.

Paya es un hombre encantador y parece muy dispuesto a ayudar… cuenta que Müller está en España desde hace un año e incluso nos da su número de teléfono y su e-mail.

Gonzalo Müller Osorio es un joven abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, igual que Paya. Fue presidente de la Juventud de la UDI e irradió un aura tan prometedora que la revista Qué Pasa lo incluyó en su edición especial de Los 100 Personajes más influyentes de Chile. Lo que sabe de encuestas lo aprendió en el Leadership Institute, el de Washington, en una pasantía de tres meses.

Pero ante Impuestos Internos, Gonzalo no tiene iniciación de actividades como encuestólogo, sólo boletas de honorarios como abogado y la única vez que timbró fue en noviembre de 1996, desde la 001 hasta la 150. Mal podría, entonces, estar facturando por la realización de estudios de opinión.

“Benchmark soy yo”, sentencia Müller desde el viejo continente. El sí recuerda perfectamente el sondeo de opinión que le hicieron a Cornejo, pero da una explicación inverosímil: “Le hago encuestas a la UDI o a los vinculados políticamente a la UDI, pero no les cobro”.

¡Plop!

EXTREMA GENEROSIDAD

La categoría de “vinculados a la UDI” que menciona Müller es bastante amplia y, al parecer, no reconoce límites. La revista Qué Pasa, en su edición del 29 de abril de 2000, menciona que esta empresa asesoró al candidato Joaquín Balaguer, de la República Dominicana, en 1999 y, al año siguiente, al abanderado del Partido Conservador, Noel Vidaurre, en Nicaragua. Sobre cuánto y cómo pagaron, el artículo no dice nada.

Es de mal gusto.

La Universidad del Desarrollo -en cuya fundación participó el mismísimo abanderado de la derecha, Joaquín Lavín, y que hoy está en manos de sus más cercanos asesores, entre ellos Carlos Alberto Délano y el ex ministro de Hacienda Hernán Büchi, que es el presidente del directorio- también hizo negocios con Benchmark, en noviembre del año pasado. En este caso, fue una encuesta sobre la percepción ciudadana de la profesión de abogado realizada a petición de la Facultad de Derecho de esa casa de estudios. Sus resultados aún están disponibles en la página web de la facultad.

La encargada de comunicaciones de la UDD, Bernardita del Solar, recuerda la encuesta, dijo que tuvo sus resultados en la mano, pero no sabe cuánto ni a quién le pagaron. Trató de averiguar, pero nada.

La Asociación de Aseguradores de Chile, organización gremial que reúne a 47 de 54 empresas del ramo bajo la conducción de Marcos Büchi (hermano del ex ministro de Hacienda), fue otra entidad que contrató los servicios de Benchmark, al menos dos veces en menos de un año. La primera, en noviembre del 2001, según consigna el boletín interno Nº 17; después, en septiembre del 2002, como se da cuenta en el boletín Nº 29. En ambas ocasiones le pidió que midiera la percepción de la “imagen de la industria aseguradora”.

Las relaciones públicas de esta asociación gremial las maneja la empresa de comunicaciones de Manfredo Mayol. Allí nos atendió Rodrigo Ruiz de Viñaspre. El también se esforzó, pero tampoco pudo dar con el dato de a quién le pagaron por esos servicios.

TUGAR, TUGAR…

Pese a la alta demanda que han tenido sus servicios, Paya insiste en que Benchmark no existe. Pero está convencido de que la marca se ha ganado su prestigio en el mercado y que sería un buen negocio echarla a andar como una empresa hecha y derecha y, de existir esa posibilidad, a él le gustaría participar. Pero son ideas, sólo ideas, dice.

Sin embargo, según registros del Diario Oficial, Benchmark S.A. tiene existencia legal. Fue constituida como sociedad anónima cerrada, con un capital de 3 millones de pesos, aportados por Gonzalo Müller e Inversiones Tobalaba S.A., el 24 de junio de 1999. Entre los objetivos de su quehacer están la realización de actividades de publicidad o propaganda política, comercial o de cualquier otra índole; asesorar y prestar servicios en materias publicitaria, de telemarketing y marketing electoral; y realizar encuestas electorales y de todo tipo.

Benchmark también tiene domicilio conocido. En las amarillas de Chilnet, figura en José Miguel Claro 109, Providencia. Allí también registra existencia Advertising Contact Center, bajo el rubro de campañas de telemarketing y servicios de call center.

– Como no tenemos oficina, ni escritorios, ni personal, cuando realizamos encuestas le contratamos los teléfonos y las instalaciones a la empresa de Cristián, que funciona allí, por eso aparecemos con la misma dirección-, explica Paya.

Cristián Otaegui Cruchaga también es un UDI hecho y derecho, ingeniero en administración de empresas del Inacap y sobrino de Carlos Bombal. A sus escasos 27 años, es el gerente general de esta empresa.

Según confidencian algunos voces de esas filas, Advertising se formó en 1999 para dar respuesta a las necesidades del partido en materia de marketing telefónico. “Antes, las campañas telefónicas se las encargábamos a Publicaciones Lo Castillo, una empresa filial de El Mercurio. Pero ellos cobraban 40 y lo podíamos hacer por cuatro pesos, por eso le dijimos que se instalaran con las máquinas, que nosotros íbamos a contratar sus servicios”, relata un militante bien informado.

Otaegui dice que es cierto que le arriendan servicios a Benchmark, pero que no comparten domicilio, que en Miguel Claro 109 sólo funciona su empresa, de la cual él es el dueño absoluto.

– Benchmark es cliente mío, en la práctica, nosotros hacemos sus encuestas.

-¿Y a quién le emiten la factura?

– A quien corresponda.

Es decir, Advertising le facturó a las municipalidades de Recoleta y Las Condes, a la Universidad del Desarrollo y a la Asociación de Aseguradores de Chile, sostiene. ¿Será cierto?

Un informe de la comisión fiscalizadora del Concejo Municipal de Recoleta que comprende los gastos efectuados entre diciembre del 2000 y abril del 2002, en su capítulo IV, registra que a Advertising S.A. se le pagaron durante ese período 7 millones 570 mil pesos, por tres estudios en el área de salud, seguridad y educación, respectivamente. De la encuesta sobre desempleo, ni un rastro.

Pero parece que la empresa es eficiente. Para detectar las “necesidades de seguridad de los habitantes de la comuna”, se tomó 30 días de plazo; igual que para hacer un estudio de “Focalización de las necesidades de salud de la comunidad local”. Pero donde se pasó fue en el “Diagnóstico para la focalización de las necesidades de la comuna en materia de educación”: sólo se tardó 10 días.

El problema es que de sus resultados, nadie sabe en la municipalidad. “Estos diferentes estudios están considerados como gasto social, en consecuencia, no se conocen ni sus resultados ni sus contenidos ni qué, en concreto, se pagó con los dineros”, concluye el informe al término del capítulo en cuestión.

Advertising es también la que trajo a Chile al padre de la Tolerancia Cero, William Braton, y le facturó a la Corporación Municipal de La Florida -bajo la gerencia del UDI Sergio Menichetti- casi 20 millones de pesos por la visita, como se relató en el reportaje publicado por LND el pasado 23 de marzo.

-¿A quién más le han facturado?

– No, de mis clientes no voy a hablar-, espeta Otaegui.

Sólo precisa que prestan servicios a varias empresas y que la UDI “es un cliente más”, aunque, más que con el partido, trabajan con sus candidatos. Entre los servicios que ofrecen está la atención de números 600, 800 y 700, centrales telefónicas en general, campañas de marketing y de telemarketing, detalla. En fin, “un giro muy amplio” que también incluye publicidad e imprenta, agrega.

DETRÁS DE LAS CAMARAS

Advertising S.A. se constituyó legalmente el mismo día que Benchmark, es decir, el 24 de junio de 1999. Y, ¡vaya coincidencia!, en su propiedad también participa Inversiones Tobalaba S.A., pero en este caso es el socio mayoritario, con el 99% de las acciones. El 1% le pertenece a Inversiones Carahue S.A. El giro del negocio es idéntico al de Benchmark y su capital inicial, también.

Inversiones Tobalaba e Inversiones Carahue pertenecen a una misma persona: Francisco Pinochet Cantwell, un abogado hasta ahora desconocido en el ambiente político. Si uno quiere ubicarlo, en los buscadores de Internet aparece como socio de Kast, Pinochet, De la Cuadra & Cía. Ltda.

Según relata la página web de este estudio, el bufete se creó en 1989, “con el objeto de satisfacer la creciente demanda por servicios profesionales de abogados especializados en la atención de empresas y negocios”. Allí mismo se cuenta que sus únicos socios, en ese entonces, eran José Antonio Kast (diputado UDI por Buin) y Francisco Pinochet Cantwell, “quienes estudiaron en la Pontificia Universidad Católica de Chile, universidad donde se formó gran parte de los abogados y economistas que ayudaron a la creación del nuevo modelo económico y político chileno”.

El Diario Oficial consigna que Kast se retiró de la sociedad en septiembre del año pasado, desde entonces Pinochet posee el 95% de la empresa. Pero, en la página web del estudio aún aparece el diputado como socio del staff.

– Nos dejó el nombre, para no obligarnos a cambiar, pero José Antonio ya no ejerce como abogado -, cuenta Pinochet.

Pinochet Cantwell es un hombre joven, cuenta recién 37 años, y en sus tiempos mozos firmó la ficha de militante de la UDI en los pasillos de la Universidad Católica, pero afirma que no practica vida partidaria activa. Su familia no es de gran fortuna pero Francisco parece un hombre próspero.

– Si miras mi Dicom, pareciera que soy un gran empresario, pero no. Lo que pasa es que es habitual que los abogados constituyamos empresas de giros amplios, para luego venderlas a nuestros clientes; así se ahorran como 15 días, que es lo que demoran los trámites para constituir una sociedad -, explica.

Efectivamente, el informe Socios y Sociedades de Francisco Pinochet Cantwell es prometedor. Según este documento elaborado por Dicom, el joven litigante posee participación directa en 21 empresas e, indirecta, en otras cuantas. Algunas muy bien relacionadas, como VisionOne, filial de una norteamericana dedicada a servicios computacionales, que en Chile cuenta entre sus clientes al Banco Falabella, Carozzi, Iansa y Sernatur.

-¿Y cuántas empresas le has vendido a la UDI?

– Ah no, eso es parte del secreto profesional. Lo que te puedo decir es que Benchmark se la traspasé a Gonzalo Müller; y Advertising a Cristián Otaegui. Eso te lo puedo decir porque son empresas con presencia pública, cuyos socios son conocidos.

Pinochet cuenta que la constitución de Benchmark se la pidió Müller, que él, a través de Inversiones Tobalaba, adquirió en ese acto el 66,7% de las acciones y el 33,3% restante, el propio Müller. Después le traspasó el total de las acciones y no sabe quiénes componen la sociedad actualmente. De Advertising dice que fue Otaegui el que vino a su oficina a pedirle una empresa y él tenía constituida Advertising, así es que se la traspasó. Si Otaegui compró solo o con otros socios, dice que no sabe.

Tuvo suerte, la constituyó el 24 de junio y la vendió inmediatamente, porque Otaegui inició actividades a fines de julio del mismo año.

De las otras empresas, es casi imposible averiguar pues la legislación vigente permite que, a través de las sociedades anónimas cerradas, se proteja la identidad de los socios. Lo único públicamente conocido en estos casos son los nombres de sus fundadores. Las ventas posteriores de acciones se realizan mediante contrato privado, que se firma ante notario pero no se publica en el Diario Oficial ni se inscribe en el Registro de Comercio.

Pero Pinochet insiste en que la única explicación para que él aparezca como socio fundador de éstas empresas se debe al “ahorro de tiempo” que ofrece a sus clientes, no al anonimato que se garantiza a sus transacciones.

– No corresponde hacer uso de una sociedad anónima para ese objetivo y nunca lo he hecho -, sentencia. Sobre otros posibles negocios con la tienda de Longueira, no afirma ni descarta nada.

– Le tengo que haber constituido otras empresas, pero no de perfil público.

-¿Y a otros militantes?

– Puede ser, pero cualquier otra sociedad que les haya constituido es personal y sin esta figuración.

Pinochet Cantwell asegura que hace negocios no sólo con sus camaradas, que ha creado sociedades también con militantes de otros partidos y con varios empresarios no ligados al mundo político. Entre sus clientes, cuenta, también está la Municipalidad de Pudahuel, encabezada por el socialista Johny Carrasco; y entre sus socios ocasionales, el ex miembro del Tribunal Supremo del PPD, Samuel Donoso, que abandonó el cargo para asumir la defensa de Héctor Peña Véliz en el caso GATE. Son las ventajas, dice, de “un país civilizado, en donde vale más el prestigio profesional que las vinculaciones o militancia política”.

UN DIA ESPECIAL

El 24 de junio de 1999 fue un día productivo y lleno de ideas para quienes estaban detrás del nacimiento de estas empresas. En esa fecha, Inversiones Tobalaba e Inversiones Carahue también constituyeron Building Business S.A., que podría utilizar alternativamente el nombre Building Trade o Proyectos Inmobiliarios Integrales, destinada al arrendamiento, corretaje, venta y administración de propiedades urbanas y rurales.

Los mismos socios, en igual fecha y con el mismo capital, crearon también Transportes Mercosur Ltda., cuyo giro es el transporte terrestre de mercaderías generales, fletes, acarreos y encomiendas; compra venta y arrendamiento de vehículos nuevos y usados; y servicios de correos, courrier, valija y despacho de sobres y cartas.

Completando la jornada, Inversiones Tobalaba e Inversiones Carahue, esta vez junto a Inversiones Guanaqueros (que también pertenece a Francisco Pinochet), crearon el mismo día Inversiones Espolón S.A., una sociedad de inversiones facultada para operar en la compra y venta de todo tipo de instrumentos financieros y, a la vez, participar en la creación de otras sociedades.

Eran tiempos de definiciones, no cabe dudas. Lagos se había ganado su opción a las presidenciales en las primarias del 30 mayo, la Alianza por Chile se había formalizado en enero y la UDI, con Pinochet aún en Londres, cortaba amarras con la dictadura y preparaba sus baterías para instalar a Joaquín Lavín en la línea de partida de la carrera electoral en la que tenía más chance de ganar en los últimos 30 años.

Había que ser serios, dejar las campañas hechas a mano e industrializar al partido. Faltaban sólo seis meses para las elecciones y con esta batería de empresas cubrían casi todas las necesidades de una campaña.

Para terminar de entender que todo esto fue parte de una operación concertada, baste decir que Inversiones Tobalaba , Inversiones Carahue e Inversiones Guanaqueros, nacieron a la luz también un mismo día, el 31 de mayo de 1999.

Pero Pinochet Cantwell trabaja con la UDI desde mucho antes. El también aparece como uno de los propietarios del Leadership Institute-Chile S.A., constituido como sociedad anónima cerrada el 29 de abril de 1995. En la escritura se consigna que adquirió un tercio de la propiedad; y el resto, en partes iguales, fue suscrito por el alcalde de San Miguel y militante de la UDI, Eduardo Ramírez Cruz, y el miembro de la comisión política del partido, abogado, analista en temas de defensa y profesional adjunto a la Fundación Guzmán, Germán Concha.

¿Y Paya?

Pensar que el diputado hasta se abstuvo en la votación de un proyecto que tenía que ver con el Sence, “porque teóricamente este instituto podría a futuro operar con estos subsidios”.

Pero si bien Paya no tiene relación formal alguna con estas empresas, su padre sí ha incursionado en negocios con la UDI. Ruperto Darío Paya Vega es socio de Cristián Otaegui en la propiedad de Aanderson Ltda., que funciona… en la misma dirección que Advertising.

Aanderson es una empresa de seguridad, especializada en la instalación de circuitos cerrados de TV y alarmas varias. Un interesante negocio para militantes de un partido que cuenta con 84 alcaldes que han puesto, cada uno a la medida de su posibilidad, el tema de la seguridad ciudadana en el centro de su quehacer. Las pesquisas de LND arrojan que al menos en Maipú, su camarada Roberto Sepúlveda ha reparado en ellos: hace sólo un par de semanas, les encargó cotizar la instalación de alarmas en 22 colegios de su comuna.

A la seguridad también se dedica Seprot Ltda., una empresa que figura con dos contratos de 144 UF y 173 UF, respectivamente, en el informe antes citado de gastos de la Municipalidad de Recoleta. Allí también aparece Expert S.A. con contrato de $ 1.429.000. Pues bien, la primera pertenece al ex oficial de Ejército Patricio Ferrer Ducaud, mencionado en la causa por la desaparición de Nicolás Chánez Chávez, cuyos restos aún no aparecen. La segunda, es de Manfredo Mayol y del cineasta que le filmó la campaña a Lavín, Hernán de Rodt.

¡Cómo saben de negocios estos muchachos de la UDI!

AUTOR: Ana Verónica Peña