En el último año a Mega le ha ido bien. Sólo fue hace unos meses cuando, por primera vez en su historia, lograron ser el canal con más audiencia del país. Pero duró poco. El boom de Mekano, la sorpresa de la telenovela El juego de la vida, el acierto de Cirugía de Cuerpo y Alma y el repunte de Hola Andrea no alcanzaron para sostener el liderazgo en el tiempo. Este último mes volvieron a su eterno tercer lugar y su rostro más emblemático, Kike Morandé, dijo que Canal 13 tomó el liderazgo sólo porque transmite el Festival de Viña del Mar. “Sangra por la herida, por su odio a nuestro canal”, dijo un periodista de la estación católica al conocer las declaraciones.

Es que en los pasillos del 13 algunos dicen riéndose: “Está facho el Mega” y apuntan a la columna vertebral del canal privado y al conglomerado de rostros ligados al ala de la derecha más conservadora que se toma los pasillos del canal de Ricardo Claro y que provienen de la vieja escuela del canal del angelito.

Se refieren a cinco nombres que tienen historia y que hoy cruzan desde la teleprédica a las noticias, pasando por la entretención, a este Mega que se vive cargado a la diestra. Y es que estos hombres de los que hablamos dejan huellas. Por eso no fue extraño que hace poco el conductor de Mekano, José Miguel Viñuela, haya vuelto de un contacto con prensa, que entregaba el recién incorporado Claudio Sánchez, con un histórico: “Gracias, maeeeestrooo”.

Hagamos un tour por los cinco hombres que traen consigo la cruz “del antiguo Canal 13”.

CLAUDIO SÁNCHEZ, EL AFORTUNADO

33 años en Canal 13 marcaron la carrera de este periodista que se integró a las filas de Mega a comienzos de año. Su salida de la estación católica estuvo marcada por su participación en la cobertura de la detención de Pinochet en Londres. El 25 de noviembre del ’98 adelantó 20 minutos antes que el fallo “podía” ser favorable al ex dictador.

Esto vino a confirmar su cercanía con el pinochetismo, del cual fue parte desde sus inicios. Fue condecorado por su trabajo en los medios junto a Julio López Blanco, Coco Legrand, José Alfredo Fuentes y Antonio Vodanovic en su acto fundacional de Chacarillas en 1977.

En la memoria colectiva quedaron las imágenes del bombardeo a La Moneda del 11 de septiembre de 1973 que Sánchez cubrió desde una posición privilegiada. Su frase con voz en off “las Fuerzas Armadas han restaurado el orden”, lo confirmó como el reportero símbolo de los 17 años de dictadura militar. Él sólo invoca a la buena suerte para justificar su presencia y argumenta que “yo no tengo nada que ocultar, no estuve disparando, no estuve con los extremistas”.

Y buena suerte tiene. De antología fue su entrevista a Somoza, días antes de ser derrocado, la cobertura del rescate de los expedicionarios uruguayos en la cordillera o el partido de basquetbol que jugó con Fidel Castro en el norte del país. Pero su cercanía con los militares no lo ha abandonado.

En 1990 Canal 13 tuvo que emitir un comunicado explicando que Sánchez nada tenía que ver con la CNI, ya que se trataba de un alcance de nombre que apareciera su nombre en una lista. El susodicho era Claudio Sánchez Rojas, él es Venegas.

Hoy en Mega, luego de una tormentosa salida de la red universitaria, la marca Sánchez -como lo ven en el canal- no ha compensado el suculento sueldo que recibe, porque como asegura una fuente de prensa de la estación “el rating baja cuando aparece en pantalla”. Otra fuente, en cambio dicen, que el canal está feliz con Sánchez y que estudian incluso ponerlo en la conducción del central.

LUIS SALAZAR, EL ELEGIDO

Periodista de la Universidad de Concepción, estuvo desde 1979 a cargo del departamento de prensa de Canal 13. Su cercanía con Eleodoro Rodríguez no le permitió continuar en su cargo durante la administración de Rodrigo Jordán. Luego de 20 años en la estación católica, renunció a petición del director ejecutivo que había reorganizado el área de prensa, con Mercedes Ducci a la cabeza en la Dirección de Programas Informativos.

En abril del ’99 se fue de Canal 13 y a los dos años llegó a dirigir el departamento de prensa de Mega. Llegó en reemplazo de Patricia Guzmán, que estuvo en el cargo por cerca de una década. En el intertanto se desempeñó como asesor del alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat. Fue unos de los principales ideólogos de la Universidad de Ñuñoa, institución nacida bajo el alero de la Corporación Educacional de ese municipio.

En el canal de Vicuña Mackenna su función es clara: “aumentar el rating a cualquier precio”, según revela una fuente de la estación. Así ocurrió, las noticias se volvieron magazinescas y de los temas difíciles de tratar, como los de Iglesia, se fueron quedando más en el tintero.

RAÚL HASBÚN, EL TELEPREDICADOR

Desde su privilegiada tribuna en Canal 13, Radio Agricultura, El Mercurio y ahora en Mega, este sacerdote diocesano y fanático de Palestino (el equipo de fútbol) se ha especializado en ser la punta de lanza de cuanto discurso polémico se haya dicho estos últimos 30 años. De secretario personal del cardenal Raúl Silva Henríquez a director ejecutivo de la estación católica en el gobierno de la UP, Hasbún ha sido uno de los principales voceros contra lo que él ha llamado “una ideología intrínsecamente parasitaria” y con una “orientación antipatria”, refiriéndose al socialismo, en su clase magistral que dictó el ’99 en el aniversario de la Universidad Bernardo O’Higgins.

Episodio olvidado para muchos es lo ocurrido a comienzos del ’73. Las transmisiones del Canal 5 de Concepción estaban siendo interferidas por el gobierno de la UP. Hasbún decidido a solucionar el problema aceptó la ayuda del técnico eléctrico Michael Townley, en ese entonces miembro del movimiento de ultra derecha Patria y Libertad. El resultado: la muerte del cuidador Jorge Tomás Henríquez por asfixia. La prensa de izquierda lo acusó de ser el autor intelectual del hecho. El diario Puro Chile lo calificó de “Satanás Hasbún. Tiene un puesto de honor en el reino de Lucifer”.

Declarado anticomunista y amigo inclaudicable de Pinochet, el cura ha dividido las aguas en torno a su persona. Dichos en contra del presidente Lagos o su defensa a Paul Schäffer y Colonia Dignidad le han traído más de un problema dentro de la Iglesia Católica.

Desde ahí los disidentes a su postura intransigente lo han instado a renunciar a la teleprédica, a lo que se ha negado terminantemente.

El 2001 se autoexilió de Canal 13, donde lo llamaban “El padre Has…”, porque el rating caía antes que se terminara de anunciar su nombre, pero fue rápidamente acogido por la estación de Ricardo Claro para hacer los comentarios religiosos entre Meganoticias y el informe del tiempo. Desde su púlpito sigue bombardeando a los televidentes con sus frases para el bronce, como la ya clásica: “¿Hay algún gobierno donde no se violen los derechos humanos?”.

KIKE MORANDÉ, EL CUMPLEAÑERO

Francisco Javier Morandé Peñafiel, descendiente del Conde de la Morandais que llegó al país en el siglo XVII, es el rey indiscutido de la entretención en el Mega. Con su clásico estilo de picante con plata, Kike ha traspasado todos los cánones valóricos y morales que alguna vez se planteara Ricardo Claro para su canal.

Martillero público oficial, dueño de una buena cantidad de caballos de carrera y de su propia compañía de comunicaciones (Kike 21), Morandé se declara “fanáticamente independiente”, aunque reconoce que “soy más de derecha, pero eso importa poco porque ahora las diferencias son más de matices que de principios”. Con estos principios como modelo de vida, el Kike se lanzó en busca de lo que siempre quiso: figurar.

Comenzó su carrera televisiva cerca de los 40, pero eso no le importó, porque se convirtió al poco tiempo en el animador “simpático y bueno pa’ la talla” que sobresalió en “Cóctel”. De ahí la fama: llegó a Canal 13 y animó “Martes 13” y “Viva el lunes”, affair con Cecilia Bolocco incluido.

En el ’97 animó el cumpleaños Nº 82 de Pinochet en Casa Piedra. Los reparos vinieron hasta del propio Gonzalo Bertrán, director de “Viva el lunes”, pero Kike no le prestó mayor importancia porque “me cae muy bien el general Pinochet, creo que lo hizo excelentemente bien”. Aunque en un comienzo trató de bajarle el perfil a su actuación, luego entendió que no era lo que quería y confesó: “fue un honor y lo volvería a hacer”.

OSCAR MEDINA, EL OPERADOR

Tal como Salazar, Oscar Medina, editor general, es de la vieja escuela de Canal 13, esa que se formó de la mano de don Eleodoro. Por eso cuando el actual director de prensa de Mega lo llamó a integrar su equipo, no dudo en aceptar.

A finales de los ’70 se integró a El Mercurio, donde cubrió por largo tiempo el sector defensa y cultivó buenas relaciones con los militares. De ahí pasó al Canal 13 para trabajar codo a codo con Salazar. Juntos armaron la red de corresponsales más grande de la televisión y mantuvieron a flote Teletrece.

Con la renuncia de Salazar, Medina fue “aislado por el equipo de prensa”, revela un antiguo compañero de labores. Su perfil “fuerte y conflictivo”, como lo describe un conocido, lo puso en contradicción con las nuevas autoridades durante el poco tiempo que duró después de la salida de Salazar y también en su actual casa televisiva.

Su llegada a Mega trajo como consecuencia la formación de un “equipo duro” que compita con el noticiero de Canal 13.

Es sabido por sus más cercanos que está indignado con el 13 porque no vio con buenos ojos los cambios que se produjeron desde el arribo de Jordán. Especialmente con la actual administración de Enrique García que se ha despojado de rostros emblemáticos de la estación como Andrés Zahri o Claudio Sánchez. Según ha dicho, la dirección del canal católico “no deja de cometer errores”.

AUTOR: Macarena Silva