La opción del Presidente Ricardo Lagos de bajar la temperatura de la fiebre por agregarle nombres a su gabinete, que llevó en los últimos días de diciembre a una danza de figuras dispuestas a ponerse el terno azul de ministros, sorprendió en círculos concertacionistas a comienzos de esta semana.

De hecho, una versión apuntaba a que el Jefe de Estado el lunes reciente, cuando dijo a TVN que habría que esperar un “poquito” más para la remodelación, sólo apuntó a descolocar a los jugadores que en los diversos niveles de la alianza hacen lobby para colocar sus piezas y que, de todos modos, los cambios podrían producirse en las próximas horas.

Sin embargo, la sensación dominante en vísperas de año nuevo era que efectivamente el ajuste ministerial se ha postergado hacia mediados de mes, aunque también circula la tesis de que Lagos esperará el tono de la junta nacional de la DC de los días 24, 25 y 26 de enero. El punto es que si se estira la cuerda hasta fines de enero, lo más probable es que todo quede para marzo. “No sería sorprendente”, subrayó una fuente palaciega.

Así, Lagos tiraría toda la carne a la parrilla justo al llegar a la mitad de su mandato, el 11 de marzo, y daría un golpe de efecto para la segunda etapa.