Luiz Inácio Lula da Silva fue el hombre del año 2002. Y queda claro por qué. A los 57 años y después de tres intentos fallidos, alcanzó la presidencia de Brasil. Esto no tendría nada de extraño si no fuera porque Lula carece de estudios secundarios, porque fue sindicalista, fue de izquierda, combatió a la dictadura militar tanto como al hambre que se acunó a su lado desde que llegó al mundo en un hogar pobre de Pernambuco, en el empobrecido noreste brasileño. Casado en segundas nupcias, con Marisa, viuda como él de un primer matrimonio, Lula es padre de cinco hijos: Marcos, el hijo huérfano de Marisa, Luriam, hija de una relación con Miriam Cordeiro (que le costó la presidencia en su primer intento en 1989), y los tres de la pareja: Fabio, Sandro y Luiz Claudio. Todos llevan el apellido Lula, su ex sobrenombre que él adoptó como apellido para toda la familia. No se calla ni para decir lo que le puede ser contraproducente. Con esa sinceridad con la que supo conquistar a las masas desde que lideró las huelgas metalúrgicas del ABC paulista contra la dictadura en los 80.

José Vales, corresponsal de El Universal, de Ciudad de México.